EL ÁRBOL DE LA VIDA
El Mural presenta tres partes diferenciadas. A la izquierda, una mujer que parece simbolizar la espera o el anhelo.
Misteriosa, mira hace la derecha, su postura recuerda al arte egipcio y su largo traje realizado con triángulos tambien recuerda a las pirámides.
En el extremo opuesto está el abrazo entre un hombre y una mujer, que podría recordar en un primer momento a El beso realizado por Klimt en la misma época, pero que presenta notables diferencias.
Y en medio y, a la vez, abarcándolo todo y uniendo la espera y el abrazo, el árbol de la vida.
Un único tronco, que sale de la tierra y se va bifurcando en ramas, que terminan en diversos arabescos que pueden representar distintas opciones de vida, distintos destinos.
El fin de la vida, la muerte, le da sentido a la misma y está presente en el mural en el pájaro negro. Aunque también éste podría recordar a los halcones egipcios, y en particular al dios egipcio Horus, de cuerpo humano y cabeza de ave rapaz.
El mural no podía desentonar con los materiales de la casa, por lo que fue realizado con mármol, esmaltes, vidrios, gemas, oro y plata.
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