Kandinsky nació en Moscú (Rusia) el 4 de diciembre de 1866. Era un hombre al que le gustaba mucho el arte, la música, el teatro y la literatura. Estudio económicas, pero se dio cuenta de que lo que realmente le gustaba era la pintura abstracta, por lo que se dedicó a asistir a clases de arte y a escribir libros sobre pintura. En la época en la que creció este autor había guerras y era difícil ganar dinero pintando cuadros por lo que viajó a muchos lugares como Italia, Alemania y París. Al finalizar sus estudios se hizo profesor de pintura.
Este autor utiliza las formas geométricas como el círculo, el triángulo y el cuadrado en muchas de sus obras. El color era muy importante para este autor y los tonos que más utilizaba son: el azul, amarillo y rojo además del punto y la línea como formas básicas. Para Kandinsky la música era muy importante, e intentaba plasmar lo que esta le transmitía en sus cuadros. Podríamos definir a Kandinsky como una persona amable, humilde, abierta, muy activo, cariñoso y tremendamente honrado en su trabajo.
Fue un hombre muy importante porque desempeñó un papel fundamental, como artista y como teórico, en el desarrollo del arte abstracto. Sus primeras obras de arte abstracto dentro del arte moderno no hacían ninguna referencia a objetos del mundo físico, es decir, eran creaciones imaginarias y se inspiraba en el mundo de la música, para poner el título a su obra.
Él sentía los colores, disfrutaba de los cuadros. Kandinsky afirmaba: “el color es un medio para sensibilizar directamente al espíritu. El color es la tecla. El ojo es el martillo. El alma es el piano. El artista es la mano que, con una u otra tecla hace vibrar el espíritu del ser humano.”; Por estas palabras del autor, sabemos que le daba mucha importancia al espíritu y era bastante religioso.










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